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Temporada de humildad política: el cinismo de siempre

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De cara a la elecci√≥n del dos de junio y con el ansia de figurar, captar clientela electoral y ganar espacios de poder p√ļblico los diversos candidatos y candidatas a puestos de elecci√≥n popular hacen de todo para congraciarse con la ciudadan√≠a. Estamos en plena temporada de humildad pol√≠tica donde todos y todas los que aspiran a ser presidentes de la Rep√ļblica, senadores, diputados federales, gobernadores, diputados locales y presidentes municipales abrazan, bailan, cantan, lloran y hacen desfiguro y medio para ganar adeptos. Es la farsa y cinismo de siempre.

Muchas escenas reflejan lo que tanto hemos padecido elecci√≥n tras elecci√≥n y no cambia el panorama porque es m√°s f√°cil hacer el rid√≠culo y alardear con promesas banales que presentar propuestas de pol√≠ticas p√ļblicas para solucionar a√Īejos problemas. Los que competir√°n en este proceso electoral ah√≠ est√°n a la vista de todos en espectaculares, en lonas y en calcamon√≠as con sus im√°genes retacadas de filtros para lucir bien ante el electorado.

Los distintos candidatos y candidatas abrazan ni√Īos, ni√Īas y mujeres en las calles, bailan en colonias populares que ni saben que existen, se ponen ropa de comunidades ind√≠genas para decir que son sus hermanos, tapizan de lonas y mantas las fachadas la zona urbana, comen en los mercados p√ļblicos y en los tianguis, cantan en los autobuses de servicio p√ļblico, pegan calcamon√≠as en los cruceros de sem√°foro, se re√ļnen con grupos sociales diversos como deportistas, comunidades LGBTTTIQ y defensores de animales, hacen uso de las plataformas Tik tok y Facebook Live para congraciarse con las nuevas generaciones de votantes, ante los medios de informaci√≥n siempre utilizan el argumento de que viven con humildad y que su patrimonio es producto de su trabajo.

Si llueve hacen su promoci√≥n desde una calle inundada, si hay personas enfermas o con capacidades diferentes en un hogar se toman la fotograf√≠a para simular empat√≠a, se acercan sin ninguna pena a los adultos mayores para postear su imagen en su Instagram, si hace calor se empapan de sudor en compa√Ī√≠a de sus seguidores, utilizan medios de informaci√≥n afines para hacer sus caravanas vehiculares, reparten playeras y gorras con su imagen, se bajan de su autom√≥vil para saludar lo mismo a un trabajador de la construcci√≥n, a una ama de casa o a un jornalero; el asunto es hacer de todo, aparentar que es emp√°tico, que el candidato o candidata conoce la necesidad social y que va ayudar a todos sin distinci√≥n.

Ello se refleja en los tres niveles de gobierno. Por ejemplo, la candidata oficial Claudia Scheinbaum Pardo presume que no tiene ninguna propiedad. Fiel a la tradición de los fieles de la Cuarta Transformación, la ex jefa de gobierno ha dicho que vive en un departamento rentado, que no tiene bienes, que todo es de sus hijos. Esto es un argumento similar al empleado por el presidente López Obrador cuando viajaba en su modesto automóvil Tsuru, cuando expresó que su finca de Palenque, Chiapas era de sus hijos y cuando declaró que solo traía doscientos pesos en la cartera.

Es una moda que los que aspiran a los puestos p√ļblicos se declaren personas humildes y cuando exhiben sus actos de corrupci√≥n, sus contratos ama√Īados, sus convenios con los medios de comunicaci√≥n, sus problemas maritales que terminan en juzgados, sus cuentas en el extranjero, sus excesos, viajes y lujo inexplicable se√Īalen guerra sucia o campa√Īas de lodo o de miedo. Algo similar sucede en Veracruz donde la candidata del partido en el poder Roc√≠o Nahle Garc√≠a no ha podido explicar de donde sac√≥ tanto dinero para adquirir en tiempo r√©cord amplias residencias en zonas de alto poder adquisitivo.

Ante tales acusaciones hoy igual que ayer siempre viene el deslinde, la carta dirigida a los medios de información, la entrevista a modo con periodistas, la producción de un vídeo aclaratorio para plataformas digitales y por supuesto la negación de la corrupción e impunidad. Cuando se exhibe con evidencia la farsa de la humildad del candidato o candidata los argumentos son siempre los mismos sin importar el candidato, el partido o coalición que sea.

Los candidatos y candidatas siempre que son evidenciados por su escasa humildad y por sus mentiras siempre recurren verbalmente a lo mismo, porque en el fondo la mayor√≠a de ellos saben que nada le va a pasar, desde su impunidad campante se desprende lo siguiente: ‚Äúsoy honesto o honesta, vivo y siempre he vivido de mi trabajo, siempre he servido a mi pueblo, distrito o pa√≠s con sinceridad, soy totalmente transparente, no me van a encontrar nada, son infundios, demandar√© penalmente ante la Fiscal√≠a, es un boicot, est√°n desesperados, es un montaje, no nos vamos a distraer en eso, pague la casa con un cr√©dito, mi dinero lo maneja mi esposa, las propiedades son una herencia familiar, las camionetas son de unos amigos que me quieren‚ÄĚ entre otras declaraciones que acumulan un largo historial de mentiras, opacidades, complicidades, omisiones y opacidades.

Estamos ante la temporada de humidad política y cinismo más grande de la historia reciente de las elecciones en México, quizá por ello llama tanto la atención el nivel de barbaridades y desfiguros que hacen cotidianamente los aspirantes a puestos de elección popular. Hoy es más descarado el uso de la mentira como herramienta para captar simpatías, no importan las formas, son los medios que se han ido deformando elección tras elección hasta llegar a ver las tremendas ridiculeces que cada candidata o candidato hace en su respectivo distrito o municipio. Eso es lo que hay, es la clase política que se tiene y que solo la ciudadanía con su voto razonado puede exigir que cambie, que sea responsable o que siga todo igual en un marco de opacidad, impunidad y corrupción persistente.

 

 

 

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